sábado, 28 de mayo de 2016

Nuestra Señora Del Sagrado Corazón

“El Evangelio de Hoy”,  Jn 19, 25-37

Lectura del Santo Evangelio  según San Juan.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la cercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: “Está cumplido”. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Los judíos entonces, como era el día de la preparación, para que no se quedasen los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también ustedes crean. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: “No le quebrarán un hueso”: y en otro lugar la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”. Palabra del Señor.

Reflexión

Cada año, el último sábado de mayo celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Sagrado. Ella es la abogada de las causas difíciles y desesperada. Este nombre fue dado a la Virgen María por el Padre Julio Chevalier y sus compañeros, en Francia, para agradecer a nuestra Señora su intercesión a favor de la fundación de una Congregación dedicada a llevar a todo el mundo el amor al Sagrado Corazón de Jesús. La Familia Chevalier compuestas por Hermanos y hermanas consagradas, consagrados y laicos se ha encargado de la difusión de la espiritualidad mariana bajo la advocación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Se trata de reconocer lo cerca del Corazón de Jesús que está Nuestra Señora y de contemplarlo en su vuelco hacia los más necesitados de su amor generoso. Que Nuestra Señora interceda por nuestras familias. Que Dios nos libre de todo mal. Vivamos nuestra fe y confiemos en la promesa de Jesú­s. Pidamos a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que interceda por nosotros ante su hijo Jesús para que nos libre de pretensiones y nos ponga al servicio de su Reino.

jueves, 26 de mayo de 2016

CORPUS CHRISTI

“El Evangelio de Hoy”: Lc 9, 11b-17

Lectura del santo evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: - Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado. Él les contestó: - Denles ustedes de comer. Ellos replicaron: - No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío. Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: - Díganles que se echen en grupos de unos cincuenta. Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Dentro del ciclo C leemos este evangelio de la multiplicación de los panes. Jesús mismo es nuestro alimento, de él tomamos la fuerza necesaria para continuar nuestra vida y misión. Nosotros celebramos el cuerpo y la sangre de Cristo en cada Eucaristía, en cada misa. El creyente se reserva una hora para celebrar la eucaristía como núcleo de su vida espiritual. La fiesta del Corpus es una invitación a reavivar la eucaristía. Hace bien detenerse cada semana para encontrarse con otros creyentes, escuchar juntos el evangelio de Jesús, expresar nuestro agradecimiento a Dios por el regalo de la vida, y alimentamos del mismo Jesús.

"Dichosos los llamados a la cena del Señor". Así dice el sacerdote mientras muestra a todo el pueblo el pan eucarístico antes de comenzar su distribución. Son muchos, sin duda, los que se sienten dichosos de poder acercarse a comulgar para encontrarse con Cristo y alimentar en él su vida y su fe. No pocos se levantan automáticamente para realizar una vez más un gesto rutinario y vacío de vida. Somos invitados a vivir la Eucaristía de manera consciente y a darle todo su sentido, extendiéndola a la vida diaria. Así muchas personas que no le encuentran sentido a la misa podrían cambiar su actitud y dejarse alimentar por Jesús. Somos llamados también a descubrir el hambre de nuestros hermanos y a ver cómo podemos ayudarles a saciarse, a retomar fuerzas y a continuar su vida con alegría y confianza. Denles ustedes de comer.

miércoles, 25 de mayo de 2016

NO SABEN LO QUE PIDEN

“El Evangelio de Hoy”: Mc 10, 32-45

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados. Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: "Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará."
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: "Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir." Les preguntó: "¿Qué quieren que haga por ustedes?" Contestaron: "Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda." Jesús replicó: "No saben lo que piden, ¿son capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizarse con el bautismo con que yo me voy a bautizar?" Contestaron: "Lo somos." Jesús les dijo: "El cáliz que yo voy a beber lo beberán, y se bautizarán con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está reservado."
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Saben que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Ustedes, nada de eso: el que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida en rescate por todos." Palabra del Señor.

Reflexión

Por tercera vez Jesús anuncia su pasión, muerte y resurrección como parte de su misión salvífica. Este anuncio se enmarca dentro de su formación a quienes continuarán su misión en el mundo. Su muerte es consecuencia del compromiso asumido junto a los excluidos de su tiempo. Los discípulos aún no entienden este anuncio, por esto continúan con sus ambiciones personales totalmente opuestas a lo esencial del mensaje de Jesús.

El cáliz de sufrimiento y el bautismo del martirio que vivirá Jesús, también tendrán ocasión de vivirlo sus discípulos, pero no buscando poder dominador, sino sirviendo obedientemente la voluntad de Dios que es la vida de su pueblo.   La clave del servicio es la mejor manera de ganarnos un puesto junto a Jesús.