lunes, 21 de julio de 2014

MARÍA MAGDALENA

 “El Evangelio de Hoy”: Juan 20,1.11-18
Lectura del santo evangelio según san Juan.

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre de ustedes, al Dios mío y Dios de ustedes." María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

Celebramos hoy la fiesta de Santa María Magdalena: apóstol de los apóstoles y con ella celebramos la presencia de las mujeres en el Movimiento de Jesús y en la Iglesia de todos los tiempos. María Magdalena sigue un camino espiritual en búsqueda de Jesús hasta encontrarlo y convertirse en su discípula. Nada ni nadie la detiene en su determinación de buscar a Jesús. Viaja con él desde la Galilea hasta Jerusalén. Le acompaña en su pasión con otras mujeres. Ni la muerte, ni el sepulcro le rompe su itinerario de fe. Cree que es imposible que este Jesús termine en el sepulcro. Por eso va temprano al sepulcro buscando posiblemente al muerto, pero le apareció el que vive para siempre. Según el Evangelio  María Magdalena reconoce al resucitado al pronunciar su nombre y allí consolida su vocación misionera con el encargo de anunciarlo vivo en los mismos caminos de Galilea donde lo encontraban siempre. Aprovechemos la fiesta de María Magdalena para pedirle a Jesús que nos permita descubrirlo vivo y contento entre nuestros hermanos.

NO SE LE DARÁ OTRO SIGNO


"El Evangelio de Hoy": Mateo 12, 38-42



Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: Maestro, queremos ver un signo tuyo."

Él les contestó: -Esta generación perversa y adúltera exige un signo; pero no se le dará más signo que el de Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.

Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón." Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN


La vida de Jesús es una invitación constante al cambio de actitud de sus seguidores, un llamado a la conversión: “Conviértanse que el reino de Dios está cerca”. Estamos acostumbrados a hablar de signos y milagros como grandes y espectaculares acontecimientos que violan todas las leyes de la naturaleza humana y actúan, como por arte de magia sobre la realidad. Jesús ha realizado infinidad de señales y de signos milagrosos del Reino. Sus signos nos hablan del amor que Dios nos tiene y de su infinita misericordia. Sólo si reconocemos este amor de Dios seremos capaces de confiar en él y de cambiar todo lo que nos impide vivir en la alegría y en la paz. Al igual que la gente sencilla de Galilea estamos invitados a reconocer las señales que Jesús nos ofrece de la salvación de Dios. Dejemos nuestros esquemas e intereses a un lado y confiemos en la oferta de Jesús. Vivamos el mandamiento del amor que nos hace tratar a los demás como hermanos y hermanas. Entonces no acusaremos ni juzgaremos sino que perdonaremos y aceptaremos a los otros como Dios nos perdona y anima.

sábado, 19 de julio de 2014

"ÉL LOS CURÓ A TODOS..."

Evangelio de hoy: Mt 12,14-21

Lectura del santo evangelio según san Mateo
En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»
Palabra del Señor

Reflexión
Para quienes pretenden que Jesús tenía un guión según el cual caminaría a propósito en busca de la muerte, lamentamos tener que desmentirlos. Y una muestra muy clara es el Evangelio de hoy. Los fariseos, dignos representantes de la religión y admirados por mucha gente del pueblo por su "religiosidad", planean el modo de acabar con Jesús. Sus argumentaciones y posturas legalistas contrastan con la libertad de Jesús, que viene a liberar la religión, o mejor, a liberarnos de las expresiones religiosas que no están al servicio de la persona, al servicio de la vida. La actuación de Jesús a favor de los pecadores, de los marginados, de los insatisfechos, genera señales claras de vida que son señales del Reino de Dios.
Jesús cura a todos. Pero no quiere titulares, no busca manipular ni ganar fama a costa de las necesidades de la gente. Está al servicio de la vida, y en la tradición profética, su actuación liberadora va a "implantar el derecho".  Jesús no desea la muerte para sí -se marchó de allí- y mucho menos la muerte de los demás -vino a dar vida y vida en abundancia-, Él quiere que se implante la justicia y el derecho, que reine la paz y el amor en todas las naciones. 
¿Nuestra fe la vivimos en un sentido relacional? ¿Somos de acción compasiva a favor de los más vulnerables de la sociedad? ¿Promovemos o apoyamos desde nuestra fe en Jesús iniciativas para que no haya odio ni guerra? ¿Oramos a favor de la paz entre las naciones? ¿Disfrutamos una religión a nuestra medida o Jesús es la medida de la religión como expresión de nuestra confianza en Él?