jueves, 24 de mayo de 2018

SUMO Y ETERNO SACERDOTE

“El Evangelio de Hoy” Lc 22, 14-20

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas….

Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: «Con ansia he deseado comer esta Pascua con ustedes antes de padecer; porque les digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios.» Y recibiendo una copa, dadas las gracias, dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes; porque les digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.» Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por ustedes; hagan esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza, sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes. Palabra del Señor.

Reflexión

La Fiesta de Jesús Sumo y Eterno Sacerdote nos recuerda el ansia de Jesús por celebrar la Pascua con sus discípulos. Sabe lo que esta Pascua significa, pero no la teme, sino la desea, no huye, sino que la prepara cuidadosamente. Quiere compartir la mesa con sus apóstoles, despedirse, es su adiós en el tiempo.            No ofrece ofrendas caducas sino que se ofrece él mismo como alimento eterno y gratuito que vivifica y  entusiasma para seguirlo.  

Nosotros somos invitados continuamente a compartir esta pascua con Jesús. Él nos espera junto al altar del mundo para compartir la mesa con nosotros. Y si al hacerlo nuestros corazones se encuentran abiertos y deseosos de conocer más y mejor al Señor, el Espíritu Santo trabajará en cada uno de nosotros, y así podremos vivir, cada día más como cristianos auténticos. Pongamos lo que nos toca en esta alianza de vida con Jesús, dejemos que Él sea parte de nuestra existencia. Ven Espíritu Santo, llénanos de amor.

miércoles, 23 de mayo de 2018

EN NOMBRE DE JESÚS


“El Evangelio de Hoy”: Mc 9, 38-40.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros». Pero Jesús dijo: «No se lo impidan, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros». Palabra del Señor

Reflexión

Hacer el bien, profetizar, echar demonios, en nombre de Jesús, no es una tarea limitada a un grupo de seguidores ni a una iglesia, ni a nadie. Será siempre una acción positiva, hágala quien la haga. Mejorar la vida, sanarla, luchar por una sociedad más humana y alegre forma parte de la vivencia de la espiritualidad cristiana. Nadie tiene que controlar el bien pues lo que hace es aportar vida. “No se lo impidan: El que no está contra nosotros, está a nuestro favor”

Reivindicar la exclusividad sobre Jesús se aplica practicando exclusivamente el bien: …el que quiera ser primero, que sea el último de todos... Lo  que estamos llamados a destacar es la práctica misericordiosa que él nos inspira, las iniciativas a las que nos impulsa su Espíritu y la creatividad emanada de la fe en su proyecto de Reino de Dios. Hacer el bien, acoger al pequeño, al que no tiene con qué pagarnos es sinónimo de hacer la voluntad de Dios, experimentándolo como Padre Misericordioso. Hoy nos toca a nosotros como comunidades cristianas poner el bien común y el bien de la humanidad por encima de las mezquindades de nuestra vida cotidiana.

viernes, 18 de mayo de 2018

TÚ LO SABES TODO


“El Evangelio de Hoy”: Jn 21,15-19

Lectura del santo evangelio según san Juan:

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis corderos." Por segunda vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le contesta: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Él le dice: "Pastorea mis ovejas." Por tercera vez le pregunta: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero." Jesús le dice: "Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras." Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme." Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

El diálogo de Jesús con Pedro coloca en un contexto afectuoso el encargo de apacentar, cuidar, pastorear a las ovejas. Las tres preguntas de Jesús buscan borrar, desde la raíz, las tres negaciones de Pedro. Pedro está arrepentido y ahora afirma su lealtad y amor. La condición para realizar debidamente la tarea pastoral es amar a Jesús siguiendo sus pasos. La tarea de pastorear debe ser realizada con amor por la gente, con respeto por cada persona, con interés por sus propias preocupaciones y necesidades. El trabajo pastoral es un diálogo, no una imposición de quien todo lo sabe y todo lo puede. El criterio cristiano para todo dirigente o animador de comunidad es el amor. No se dirige desde el poder sino desde el amor. Un amor, que en el caso de Pedro fue probado con la ofrenda de su propia vida. De otro modo no seríamos capaces de revelar al Dios que nos ama y que quiere ser amado por nosotros.